June 12, 2009

Peldaños y cuerdas.

Subo las mismas escaleras todas las noches y me parece que las subo infinitamente. Arriba del trapecio, me elevo y vuelo. Entre saltos y piruetas la diviso, esa mirada me llama, salto una vez más, siento como si casi la pudiera tocar, besar, deseo besar esos labios que se entreabren. Tenerla dentro de estos brazos extendidos, percatarme de su calor, respirar ese olor de fruta madura y agria selva humeda. Sus ojos me siguen, mis ojos la siguen, mis dedos se deslizan eternamente del trapecio. Más cerca, me siento más cerca de ella. He dejado de volar y aún la veo.

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