Luisa entra al bar "La Herradura". Hay bastante gente viendo un partido de futbol: Macherster vs. Real Madrid. Se acerca a la barra y pide una cerveza. Desde la distancia se acerca un joven de cabello rojo lleno de pecas con dos tragos.
- ¡Hola! - Dice el joven con una gran sonrisa, su diente dorado sobresale de su boca.
- Alo. - Contesta secamente Luisa.
- Te traigo este trago, -al ponerlo sobre la barra este tira un poco de su contenido - espero que no te moleste que me siente junto a ti. - Su aspecto y su olor delatan que ya lleva rato tomando.
- Preferiría que no, estoy esperando a alguien. - Luisa no voltea a verlo solo ve hacia enfrente de la barra y el reflejo del espejo detras del sinfin de botellas.
- Vamos mujer, ya estas grande, yo estoy grande, no pasa nada. Toma el trago que te traje. - Se sienta tambaleandose en el banco al lado de Luisa.
- Gracias, ya tengo cerveza - Luisa levanta el embase ambar.
- Me llamo Gregorio Ochoa, soy encargado de una tienda, -la mano de él se desliza hacia el muslo de Luisa - ¿Quieres ir a dar una vuelta? - Luisa siente la mano de Gregorio y se levanta enojada.
- Chingada madre, no puedo salir a tomar por que imbeciles como tu vienen a cagarla. Te digo que estoy esperando a alguien, no me interesa ninguna de tus invitaciones pendejas.
Luisa retrocede caminando de espalda y se topa con un tipo no mal parecido.
- Amor, siento que hayas tenido que esperar, había mucho tráfico, ¿Te estan molestando? - Dice apuntando a Gregorio, Luisa voltea sorprendida por que en realidad no esperaba a nadie pero decide seguir el juego.
- Si, de hecho me molesta, y le dije que esperaba a alguien y no me creyó. - Ella le toma de la mano.
- Vamos, no es un crimen intentar ligar en un bar. -Se levanta del banco- Ya me voy son un par de pinches aguafiestas. -Gregorio va con los dos tragos en la mano tambaleandose hacia donde están otras dos mujeres charlando solas.
Luisa voltea, le extiende la mano en forma de saludo y ve que no está tan mal parecido el tipo.
- Hola, me llamo Luisa, muchas gracias. -Una sonrisa y un ligero rubor aparece en su cara.
- No hay problema te veía desde hace rato, pero no tenía los cojones para venir a hablarte hasta que él -apunta hacía donde está Gregorio sonriendo con su diente dorado, tratando de cojerse a cualquiera que se deje, - empezó a molestarte decidí tomar acción. Me llamo Rodrigo. ¿Quieres salir a tomar un café para ya no estar aquí con el señor simpatía?
Los dos salen del bar contentos...
.EN EL FUTURO.
Luisa camino hasta llegar a su casa, esperaba que su llamada la pasado de alguna forma cambiara su presente. Abre la puerta con sigilo, todo lo ve normal, su corazón parece llenar el silencio pero solo ella lo percibe. Va a la cocina.
- Hola Luisa. ¿Dondé fuiste?
- ¿Rodrigo, sigues aquí?
Rodrigo sonríe levantando su taza de café.
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