No me llames cariño,
sólo eres nube de paso.
June 26, 2009
June 20, 2009
A multitud of sin is in her wings
Impatient being I am,
but I wait.
Out of the corner of my eye
I see the cobweb catching your shadow.
There's the spider,
Eight eyes hunting.
The cosmos can throw a stellar punch.
Sometimes I feel you dripping and melting,
the smell of hot wax.
Desire is left forgotten on a wing,
fallen angels resist to recall
how a smile felt.
but I wait.
Out of the corner of my eye
I see the cobweb catching your shadow.
There's the spider,
Eight eyes hunting.
The cosmos can throw a stellar punch.
Sometimes I feel you dripping and melting,
the smell of hot wax.
Desire is left forgotten on a wing,
fallen angels resist to recall
how a smile felt.
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June 14, 2009
El café de la mañana. Parte II
Luisa entra al bar "La Herradura". Hay bastante gente viendo un partido de futbol: Macherster vs. Real Madrid. Se acerca a la barra y pide una cerveza. Desde la distancia se acerca un joven de cabello rojo lleno de pecas con dos tragos.
- ¡Hola! - Dice el joven con una gran sonrisa, su diente dorado sobresale de su boca.
- Alo. - Contesta secamente Luisa.
- Te traigo este trago, -al ponerlo sobre la barra este tira un poco de su contenido - espero que no te moleste que me siente junto a ti. - Su aspecto y su olor delatan que ya lleva rato tomando.
- Preferiría que no, estoy esperando a alguien. - Luisa no voltea a verlo solo ve hacia enfrente de la barra y el reflejo del espejo detras del sinfin de botellas.
- Vamos mujer, ya estas grande, yo estoy grande, no pasa nada. Toma el trago que te traje. - Se sienta tambaleandose en el banco al lado de Luisa.
- Gracias, ya tengo cerveza - Luisa levanta el embase ambar.
- Me llamo Gregorio Ochoa, soy encargado de una tienda, -la mano de él se desliza hacia el muslo de Luisa - ¿Quieres ir a dar una vuelta? - Luisa siente la mano de Gregorio y se levanta enojada.
- Chingada madre, no puedo salir a tomar por que imbeciles como tu vienen a cagarla. Te digo que estoy esperando a alguien, no me interesa ninguna de tus invitaciones pendejas.
Luisa retrocede caminando de espalda y se topa con un tipo no mal parecido.
- Amor, siento que hayas tenido que esperar, había mucho tráfico, ¿Te estan molestando? - Dice apuntando a Gregorio, Luisa voltea sorprendida por que en realidad no esperaba a nadie pero decide seguir el juego.
- Si, de hecho me molesta, y le dije que esperaba a alguien y no me creyó. - Ella le toma de la mano.
- Vamos, no es un crimen intentar ligar en un bar. -Se levanta del banco- Ya me voy son un par de pinches aguafiestas. -Gregorio va con los dos tragos en la mano tambaleandose hacia donde están otras dos mujeres charlando solas.
Luisa voltea, le extiende la mano en forma de saludo y ve que no está tan mal parecido el tipo.
- Hola, me llamo Luisa, muchas gracias. -Una sonrisa y un ligero rubor aparece en su cara.
- No hay problema te veía desde hace rato, pero no tenía los cojones para venir a hablarte hasta que él -apunta hacía donde está Gregorio sonriendo con su diente dorado, tratando de cojerse a cualquiera que se deje, - empezó a molestarte decidí tomar acción. Me llamo Rodrigo. ¿Quieres salir a tomar un café para ya no estar aquí con el señor simpatía?
Los dos salen del bar contentos...
.EN EL FUTURO.
Luisa camino hasta llegar a su casa, esperaba que su llamada la pasado de alguna forma cambiara su presente. Abre la puerta con sigilo, todo lo ve normal, su corazón parece llenar el silencio pero solo ella lo percibe. Va a la cocina.
- Hola Luisa. ¿Dondé fuiste?
- ¿Rodrigo, sigues aquí?
Rodrigo sonríe levantando su taza de café.
- ¡Hola! - Dice el joven con una gran sonrisa, su diente dorado sobresale de su boca.
- Alo. - Contesta secamente Luisa.
- Te traigo este trago, -al ponerlo sobre la barra este tira un poco de su contenido - espero que no te moleste que me siente junto a ti. - Su aspecto y su olor delatan que ya lleva rato tomando.
- Preferiría que no, estoy esperando a alguien. - Luisa no voltea a verlo solo ve hacia enfrente de la barra y el reflejo del espejo detras del sinfin de botellas.
- Vamos mujer, ya estas grande, yo estoy grande, no pasa nada. Toma el trago que te traje. - Se sienta tambaleandose en el banco al lado de Luisa.
- Gracias, ya tengo cerveza - Luisa levanta el embase ambar.
- Me llamo Gregorio Ochoa, soy encargado de una tienda, -la mano de él se desliza hacia el muslo de Luisa - ¿Quieres ir a dar una vuelta? - Luisa siente la mano de Gregorio y se levanta enojada.
- Chingada madre, no puedo salir a tomar por que imbeciles como tu vienen a cagarla. Te digo que estoy esperando a alguien, no me interesa ninguna de tus invitaciones pendejas.
Luisa retrocede caminando de espalda y se topa con un tipo no mal parecido.
- Amor, siento que hayas tenido que esperar, había mucho tráfico, ¿Te estan molestando? - Dice apuntando a Gregorio, Luisa voltea sorprendida por que en realidad no esperaba a nadie pero decide seguir el juego.
- Si, de hecho me molesta, y le dije que esperaba a alguien y no me creyó. - Ella le toma de la mano.
- Vamos, no es un crimen intentar ligar en un bar. -Se levanta del banco- Ya me voy son un par de pinches aguafiestas. -Gregorio va con los dos tragos en la mano tambaleandose hacia donde están otras dos mujeres charlando solas.
Luisa voltea, le extiende la mano en forma de saludo y ve que no está tan mal parecido el tipo.
- Hola, me llamo Luisa, muchas gracias. -Una sonrisa y un ligero rubor aparece en su cara.
- No hay problema te veía desde hace rato, pero no tenía los cojones para venir a hablarte hasta que él -apunta hacía donde está Gregorio sonriendo con su diente dorado, tratando de cojerse a cualquiera que se deje, - empezó a molestarte decidí tomar acción. Me llamo Rodrigo. ¿Quieres salir a tomar un café para ya no estar aquí con el señor simpatía?
Los dos salen del bar contentos...
.EN EL FUTURO.
Luisa camino hasta llegar a su casa, esperaba que su llamada la pasado de alguna forma cambiara su presente. Abre la puerta con sigilo, todo lo ve normal, su corazón parece llenar el silencio pero solo ella lo percibe. Va a la cocina.
- Hola Luisa. ¿Dondé fuiste?
- ¿Rodrigo, sigues aquí?
Rodrigo sonríe levantando su taza de café.
June 12, 2009
Peldaños y cuerdas.
Subo las mismas escaleras todas las noches y me parece que las subo infinitamente. Arriba del trapecio, me elevo y vuelo. Entre saltos y piruetas la diviso, esa mirada me llama, salto una vez más, siento como si casi la pudiera tocar, besar, deseo besar esos labios que se entreabren. Tenerla dentro de estos brazos extendidos, percatarme de su calor, respirar ese olor de fruta madura y agria selva humeda. Sus ojos me siguen, mis ojos la siguen, mis dedos se deslizan eternamente del trapecio. Más cerca, me siento más cerca de ella. He dejado de volar y aún la veo.
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Dar.
La luz. La luz esta parpadeando al unísono conmigo hasta que yo me detengoy la observo. Por unos momentos pienso que eso tiene voluntad propia y cierro los ojos, pero de igual manera siento los cambios de luz, así que aprieto fuerte.
He empezado a imaginar que estoy afuera y que no soy yo. Soy otra persona con otra vida. Como si fuera un sueño, algo maravilloso. Pero después, la luz, esa luz infernal, esa luz blanca que me quema y me hiela al mismo tiempo. Y regreso a este lugar que no tiene nombre, es algo tan doloroso.
Aquí los días no pasan, no existen. Uno esta atorado es esta dimensión de la realidad injusta. Heme aquí hundido entre quimeras y sueños. Es lo único que me mantiene ilusionado, viviendo una vida alterna muy lejos de aquí.
He empezado a imaginar que estoy afuera y que no soy yo. Soy otra persona con otra vida. Como si fuera un sueño, algo maravilloso. Pero después, la luz, esa luz infernal, esa luz blanca que me quema y me hiela al mismo tiempo. Y regreso a este lugar que no tiene nombre, es algo tan doloroso.
Aquí los días no pasan, no existen. Uno esta atorado es esta dimensión de la realidad injusta. Heme aquí hundido entre quimeras y sueños. Es lo único que me mantiene ilusionado, viviendo una vida alterna muy lejos de aquí.
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Fuga.
El maneja un tanto distraido y alarmado. No sabía exactamente el por qué se sentía así. Su frente se empezaba a llenar de diminutas gotas de sudor. La respiración haciéndose más rápida y entrecortada. Las manos del hombre aprietan con tanta fuerza el volante, que el dolor hace su aparición. El velocímetro comienza a subir. Las lucies lo ciegan por instantes. Algo viene, algo detrás de él. Por su garganta apretada se asoma un llanto. Un grito lo ahoga. Todo dentro de su cabeza empieza a estallar. No ha parado de gritar. Cada vez va más veloz. De pronto todo es silencio y luz blanca: estéril y fría.
Una mujer se le acerca y acaricia su frente, se agacha hasta el oído del hombre y le murmura algo. Luego se sienta en una silla al lado de la cama. Es una mujer de belleza común que mira sórdidamente al hombre, mientras él tiene sus ojos fijos en el techo que al igual que su mente está en blanco. Sólo queda el repiqueteo distante y el recuerdo de unas palabras: "He llegado".
Una mujer se le acerca y acaricia su frente, se agacha hasta el oído del hombre y le murmura algo. Luego se sienta en una silla al lado de la cama. Es una mujer de belleza común que mira sórdidamente al hombre, mientras él tiene sus ojos fijos en el techo que al igual que su mente está en blanco. Sólo queda el repiqueteo distante y el recuerdo de unas palabras: "He llegado".
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June 11, 2009
El café de la mañana. Parte I
Luisa escucha el timbrar del teléfono entre sueños, le llega como una ola de espaldas hasta que sobresaltada por la urgencia del timbre abre los ojos. Se levanta, tropieza con unos vasos que giran vertiendo su contenido por el piso de cuadros azul y gris.
- ¡Mierda! - se apresura y levanta el auricular - Bueno.
- Luisa, no tengo mucho tiempo para explicar. - La voz atraves de la bocina sonaba entrecortada y con estática pero Luisa estaba segura de haber escuchado su propia voz hablarle.
- ¿Quién habla? - Indaga seria.
- Nada más ... por favor no tomes café ...... mañana. - La llamada se corta subitamente dejando un zumbido eléctrico.
Perpleja camina rascandose el muslo derecho, toma un trapo y limpia el vino que se tiró, levanta los vasos.
- Pero no dijo nada de tomar café hoy. - Abre la puerta de la alacena y saca el frasco de café.
.EN EL FUTURO.
- Espero que me haya entendido, así logro cambiar esté presente y ¿tomará efecto? ¿Regresare a la casa y no va a estar? - Luisa se cuestiona mientras acaricia un perro callejero sentada en la banqueta.
.EN EL PRESENTE.
Despues de que se tomó el café entro a bañarse y poco a poco olvido la extraña llamada de la mañana.
En la tarde decide salir a tomar un trago y a caminar...
- ¡Mierda! - se apresura y levanta el auricular - Bueno.
- Luisa, no tengo mucho tiempo para explicar. - La voz atraves de la bocina sonaba entrecortada y con estática pero Luisa estaba segura de haber escuchado su propia voz hablarle.
- ¿Quién habla? - Indaga seria.
- Nada más ... por favor no tomes café ...... mañana. - La llamada se corta subitamente dejando un zumbido eléctrico.
Perpleja camina rascandose el muslo derecho, toma un trapo y limpia el vino que se tiró, levanta los vasos.
- Pero no dijo nada de tomar café hoy. - Abre la puerta de la alacena y saca el frasco de café.
.EN EL FUTURO.
- Espero que me haya entendido, así logro cambiar esté presente y ¿tomará efecto? ¿Regresare a la casa y no va a estar? - Luisa se cuestiona mientras acaricia un perro callejero sentada en la banqueta.
.EN EL PRESENTE.
Despues de que se tomó el café entro a bañarse y poco a poco olvido la extraña llamada de la mañana.
En la tarde decide salir a tomar un trago y a caminar...
Accesorios
Colgado de unos aretes, tambaleándose en unos tacones, prendido de mil pulseras. Se ve al espejo y dice:
- ¡Qué bonito me veo!
- ¡Qué bonito me veo!
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